El Rey está desnudo: La farsa democrática al descubierto.

“El rey está desnudo”, dijo el nenito del cuento. Pero en este
caso, al nene lo lincha el resto de los vecinos, que prefieren
seguir con la farsa de los hermosos ropajes del rey.

Contar la historia completa de lo que ocurrió hace un poco más
de 40 años te puede meter en un lío, como les pasó a una
maestra y a la directora de un colegio primario de La Boca.
En realidad, no lo contaron las maestras. Ellas se limitaron a
mostrar un vídeo que cuenta lo que hicieron los guerrilleros en
los años ’70. El vídeo tiene este remate: El 24 de marzo pedí
que te cuenten la historia completa.

Pero clarooooo, los papis de los nenes se ofendieron ante
semejante crimen de lesa Infalibilidad (del dogma oficial) y
pidieron y presionaron tanto, tanto, que terminaron echando del
colegio a ambas mujeres. Y el colegio, además de pedir
disculpas, les mandó una notita en el cuaderno de
comunicaciones a los niños (y a sus señores padres) repudiando
lo que se había mostrado en el vídeo y diciendo, obviamente,
que no se concuerda con lo mostrado allí.

Paralelamente, en otra escuela, se mostraba un simulacro de
fusilamiento a criaturas de similar edad (con ellas como
protagonistas).
Pero en ese caso nadie sancionó a nadie. Claro, el dogma
oficial no se ve afectado por eso.

Según la señora subsecretaria de Coordinación
Pedagógica y Equidad Educativa del distrito CABA (me mato de
risa con el cargo, señores): Es aberrante, indignante, no es lo
que se trabaja en las escuelas ni lo que está en el diseño
curricular. ESO ES VERDAD. La parte que está después de la
palabra indignante, eso es verdad.

Quien escribe estas líneas es producto de la educación de la
“década ganada”. Yo viví (y me tragué, con honores y todo)
todos los cuentitos montos de la “juventud maravillosa que
quería la paz y un mundo mejor” y los cuentitos de los
militares “malos, asesinos, genocidas, malos”. Esa parte de la
historia nunca me la contaron en la escuela.
Calculo que la “equidad educativa” debe ser que, las escuelas
públicas y privadas no pueden variar la curricula escolar dada
para el grado o año correspondiente. Es decir, no puede haber
diferencia entre lo que se enseña en una escuela y otra, sobre
todo entre escuelas públicas y privadas (con o sin financiación
del Estado).

Lo que es muy lindo en los papeles, pero que en la práctica,
como en este caso, solo sirve para asegurar que todos los
chicos tengan el cuentito montonero bien aprendido. Militares
hijos de puta, asesinos, genocidas, terroristas de Estado,
ladrones de bebés, asesinos de embarazadas y un sin fin más de
putadas y porquerías.
Y guerrilleros buenos, pacíficos, que pensaban distinto y que
por eso los persiguieron y mataron, que querían un mundo mejor,
un país mejor, con florcitas y canciones (les faltó solo eso
decir).

La verdad -según mi modo de ver- es esta:
La guerrilla –llámese Montoneros, ERP, FAR o de cualquier
manera– intentó por todos los medios posibles desestabilizar
el país y entregarlo a los comunistas. Estaban financiados,
entrenados y bancados por la Unión Soviética y sus satélites.
Eso ya venía desde mediados de los años ’60.
Luego, a principios de los ’70, siguieron desestabilizando al
gobierno militar de turno para que volviera (en los papeles) el
anciano General Perón. Volvió, y cuando volvió, lo vieron
“cambiado”. Lleno de gorilas. En realidad, lo que vieron fue lo
que siempre fue. El gobierno peronista jamás comulgó con los
comunistas, aunque les reconociera algunas cosas. Como siempre, el verdadero enemigo del comunismo no es el capitalismo, sino
los famosos y malvados “fascismo”, “nazismo” y también,
“peronismo”.
Intentaron infiltrar el gobierno peronista, mediante la
ocupación de cargos en algunos puestos de menor relevancia (y
la creación de lo que se llamaba el Partido Peronista
Autentico). Pero sentían que eso no les era suficiente. Que era
una vía muy lenta, muy aburrida, y ¿por qué no? muy burguesa.

La derecha peronista (que miraba a estos “zurditos” con
recelo), empezó a armarse también. Con la venia del General
(que ya estaba en las últimas), empezó a combatir a la
guerrilla de izquierda. Luego de que murió Perón, ya nada
quedaba de la careta. Con Isabel y el brujo Lopez Rega, se creó
la AAA (Alianza Anticomunista Argentina). Y cuando esta
organización paramilitar de derecha no bastó para combatir a la
guerrilla, Isabel decretó la represión (algo completamente
legal, ella era la Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas,
facultad de todos los presidentes “democráticos” reconocida en
nuestro país). ¿A quién facultó ella para cumplir esta orden?
Al Teniente General Videla.

Pero la situación era insostenible. La economía no daba pie con
bola y la vida en sociedad era cada vez más tensa. Los
políticos, como siempre, no tenían soluciones para dar. Tampoco
estaba en sus manos hacerlo, aunque quisieran. Las palabras, a
esta altura del partido, ya no alcanzaban.

En una madrugada del 24 de marzo de 1976, otro golpe militar se
consumaba en Argentina. Los militares habían tomado el poder
nuevamente, e iban a agarrar el toro de la subversión por las
astas. Lo hicieron. Con métodos más o menos cuestionables en
algunos casos (en la mayoría no), lo hicieron.

Pero en este caso, derribaron a un gobierno democrático
heredero de un militar (el General Perón) que, con sus fallos y
defectos, había hecho mucho por el país. Es verdad, Isabel no
daba pie con bola con ninguna de las situaciones que se
presentaban en el país. Pero también, se hizo todo lo posible
para desestabilizarla y no dejarla gobernar de ninguna forma.
Con la economía casi parada, con una gran inflación, con
bombazos guerrilleros por todas partes y un tufo a guerra civil
que se sentía en el aire, solo un mago (o un rey, o un
dictador) iba a poder resolver todo eso. Combinado con un
genio.

Los militares hicieron bien en reprimir la subversión
comunista. El problema es que, comunismo y capitalismo son
parte de la misma moneda. Los guerrilleros comunistas, diciendo
que le hacían la guerra al capitalismo burgués, explotador y
mentiroso, propiciaron la llegada de ese mismo capitalismo
burgués, explotador y mentiroso. Defendido por militares, y
apoyado por un país inerme que ya estaba harto de la guerra
civil y bombazos estúpidos por todos lados.

El expolio que iba a efectuarse, iba a ser descomunal.
Industrias enteras irían a ser enajenadas. Deudas millonarias
irían a ser perdonadas. Otras deudas, también millonarias,
irían a ser contraídas. Judíos ricos irían a hacerse mucho más
ricos, allá en el Sur, mediante circulares dictadas por
ministros de Economía que indexarían las deudas a la inflación
galopante de aquel entonces. Miles de personas se verían
imposibilitadas de cumplir con los pagos, así teniendo que ser
pasibles de embargos, o simplemente, perderlo todo. Y los más
afortunados, tendrían que sudar la gota gorda para pagarlas. La
pobreza iba a crecer como nunca, y la miseria galoparía como
caballo en las casas de mucha gente.

Esa fue la verdadera consecuencia del gobierno militar llamado
“Proceso de Reorganización Nacional”. La víctima, fue el pueblo
argentino. Irónicamente, quienes decretaron todas estas
políticas de hambre no fueron los militares (y mucho menos los
soldaditos que se solían ver por la calle), sino civiles.

Los militares, a sabiendas en los altos cargos o no, serían el
reaseguro del poder del Judío Internacional. Que aprieta a
todos los países con una pinza, cuyas patas se llaman
Capitalismo y Comunismo. Los militares, se decían estar del
lado de la civilización occidental y cristiana. O sea, judíos,
pero con un sabor distinto a la civilización ¿oriental? y atea
(comunista). Cara, ganan los judíos, ceca, perdés vos. Siempre
ganan los judíos, maestros en controlar ambas oposiciones.

No desprecio, sin embargo, a quienes lucharon para impedir que
los guerrilleros ganaran la partida. Los guerrilleros eran
asesinos que no les temblaba la mano cuando tenían que matar a
chicos, poner bombas sin importar quienes morían y fusilar a
civiles a mansalva.
Quienes cumplían ordenes en aquellos momentos no podían
sentarse a escribir ensayos como este en donde se habla del
Judío Internacional y su perniciosa influencia. Tenían que
obedecer, y aniquilar a un enemigo muchas veces cobarde y
rastrero. En tiempos así, las plumas valen poco, y las palabras
callan por la fuerza de las armas. Quién es más fuerte tiene la
razón, y punto.

En una sociedad con sus Fuerzas Armadas desmanteladas, y con
dos generaciones que crecieron odiando todo lo que tenga que
ver con el mundo militar, con una juventud corrompida y
degenerada (no es enteramente su culpa), y una sociedad
hipócrita que dice ser tolerante (eso es para otro post, sobre
esa famosa tolerancia), y un amaneramiento total de las
costumbres, junto con una estupidización total, todo lo que
recuerde a violencia hace que en muchos casos la gente se ponga
como idiotas lloronas justificando a sus atacantes. Eso también
es el resultado de un condicionamiento que lleva décadas. Donde
defenderse está mal, debe ser castigado, y si la sanción es
mayor que la que le habrían dado al atacante, mejor todavía.
Llevese esto a todos los ordenes de la vida, y el resultado es
una persona inerme, incapaz de protestar ni reaccionar ante
nada.
A veces, hablar no resuelve nada. La única solución es
aniquilar (o asustar, o incapacitar) al enemigo de tal manera
que nunca más intente hacerte una cosa similar. Por que si lo
intenta, el resultado será aun peor.
Hay gente a la que uno no le cae bien, y gente que molesta, y gente que roba y mata también. A esa gente en algunos casos se la puede ignorar, pero no siempre, y si se enfrenta a uno, que lo paguen, y si debe ser con su vida, que lo sea…

FUENTES:

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Autor: Gas Mask

Please visit https://thegasmaskblog.wordpress.com if you are fed up with jewish lies and bullcrap!

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