El último que apague la luz… El Papa apoya a los transsexuales

[Esta sería una no-noticia, si no fuera una de las figuras más importantes en el tablero mundial (mal que nos pese). Mis comentarios en cursiva.]

Los trans apoyados por el Papa: “Los leprosos también eran rechazados”

Francisco felicitó a una monja de Neuquén por su trabajo junto a transexuales: “Están cerca de mi corazón”.

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Francisco se volvió a comunicar con otro de sus compatriotas. La mayoría de las veces que envía un mensaje a su país de origen sus palabras son estudiadas al detalle, y esta vez no fue la excepción. Su apoyo a Mónica Astorga, una monja carmelita de clausura de Neuquén, causó revuelo dentro de la Iglesia: a la religiosa le envió sus felicitaciones por el trabajo que realiza, desde hace 11 años, junto a personas transexuales y de bajos recursos para ayudarlas a salir de la marginalidad. “A vos y al convento los tengo cercanos a mi corazón, como también a las personas con las que trabajan. Se lo podés decir”, le dijo, vía mail, el Papa.

Claro, el viejo no viene acá pero… también existen los emails en el Vaticano. No importa. Mientras Macri nos ajusta como loco (y probablemente piensa seguir haciendolo luego de las elecciones), el Papa felicita a una monja que “ayuda” a los transsexuales… Si les dijera que no está bien lo que hacen, por que básicamente se están suicidando, o torciendo la naturaleza, diría “monja mala-mala, no diga eso”…

Jorge Bergoglio le escribió a Astorga al enterarse del proyecto de construcción de 15 viviendas para mujeres trans en la localidad neuquina de Confluencia y de la apertura de un hogar de ancianos que será llevado adelante por personas de este colectivo, según informó AICA.

Francisco también le había dicho a la monja: “En la época de Jesús los leprosos eran rechazados así. Ellas son los leprosos de la actualidad. No dejes el trabajo de frontera que te tocó”.

Los leprosos no eligen enfermarse así. Además, tampoco había cura para la lepra en esos años… No es que los leprosos tengan la culpa de serlo (como creían en esos tiempos, aclaro), pero tampoco es cuestión de suicidarse.

Y otra cosa… ¿ellas? Si, claro, “ellas”…

Transsexual loco que dice que menstrua.
A “ellas” también les viene. No me pregunten como, pero también les pasa. A menos que quieran asquearse con los detalles de las vaginoplastías y eso… (Yo sé como les pasa, y francamente no quiero discutir el tema, es demasiado asqueroso).

 

El Papa está loco. Está decidido a destruirnos a todos, junto con la mafia judía que gobierna el mundo. Los italianos están hartos de él, y con razón. Mientras Italia se hunde gracias a los “refugiados” falsos que vienen de otro continente (ni siquiera hablamos del Medio Oriente y alrededores ya), él sigue en sus trece. Viejo chiflado… u homicida por acción y omisión.

FUENTE

The Origins of Political Correctness

[From Rudolf’s blog. Kinda dated (speech is from the year 2000), but still, painfully descriptive. He even mentions (passingly) the jews as the culprits. Read all of it…]

An Accuracy in Academia Address by Bill Lind. Variations of this speech have been delivered to various AIA conferences including the 2000 Conservative University at American University

If you enjoy this speech, keep up with political correctness and how it continues to emerge on college campuses by following our Faculty Lounge blog.

Where does all this stuff that you’ve heard about this morning – the victim feminism, the gay rights movement, the invented statistics, the rewritten history, the lies, the demands, all the rest of it – where does it come from? For the first time in our history, Americans have to be fearful of what they say, of what they write, and of what they think. They have to be afraid of using the wrong word, a word denounced as offensive or insensitive, or racist, sexist, or homophobic.

We have seen other countries, particularly in this century, where this has been the case. And we have always regarded them with a mixture of pity, and to be truthful, some amusement, because it has struck us as so strange that people would allow a situation to develop where they would be afraid of what words they used. But we now have this situation in this country. We have it primarily on college campuses, but it is spreading throughout the whole society. Were does it come from? What is it?

We call it “Political Correctness.” The name originated as something of a joke, literally in a comic strip, and we tend still to think of it as only half-serious. In fact, it’s deadly serious. It is the great disease of our century, the disease that has left tens of millions of people dead in Europe, in Russia, in China, indeed around the world. It is the disease of ideology. PC is not funny. PC is deadly serious.

If we look at it analytically, if we look at it historically, we quickly find out exactly what it is. Political Correctness is cultural Marxism. It is Marxism translated from economic into cultural terms. It is an effort that goes back not to the 1960s and the hippies and the peace movement, but back to World War I. If we compare the basic tenets of Political Correctness with classical Marxism the parallels are very obvious.

First of all, both are totalitarian ideologies. The totalitarian nature of Political Correctness is revealed nowhere more clearly than on college campuses, many of which at this point are small ivy covered North Koreas, where the student or faculty member who dares to cross any of the lines set up by the gender feminist or the homosexual-rights activists, or the local black or Hispanic group, or any of the other sainted “victims” groups that PC revolves around, quickly find themselves in judicial trouble. Within the small legal system of the college, they face formal charges – some star-chamber proceeding – and punishment. That is a little look into the future that Political Correctness intends for the nation as a whole…

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