A 23 años: Los juden siguen llorando por la herida que ellos mismos causaron [2×1]

[La judiada argenta viene llorando hipocritamente hace 23 años por lo mismo: el atentado de falsa bandera que ellos mismos propugnaron para echarle la culpa a los iraníes, enemigos suyos desde que expulsaron a su marioneta el Sha. Lástima que la mayoría de goyim argentinos no se den cuenta de como les están metiendo el perro (mintiendo). Mis comentarios en cursiva.]

El titular de la AMIA evocó a Nisman: “Ojalá tengamos luz sobre su trágico final”

Al cumplirse un nuevo aniversario de ataque a la mutual judía que causó la muerte de 85 personas, el presidente de la entidad evocó la figura del fiscal de la causa y pidió saber “los detalles” de su muerte.

¿La muerte de Nisman, ese judío trágico (como lo llamó Rudolf)? A ese lo mataron ustedes mismos, no se hagan los tontos.

Se cumplen 23 años del atentado a la AMIA
La judiada argenta pidiéndose justicia y verdad a si mismos. De risa, si no fuera por que la mayoría de ellos tampoco lo sabe, y los goyim argentinos en su mayoría lo ignoran todo también.

Al cumplirse 23 años del atentado a la AMIA, se realizó este martes un acto conmemorativo. Sin la presencia del presidente Mauricio Macri, y con la asistencia del jefe de Gabinete, Marcos Peña; funcionarios y familiares de las víctimas y heridos que dejó el ataque ocurrido en 1994, se congregaron frente a la renovada sede de la mutual judía, ubicada en Once. Leer más “A 23 años: Los juden siguen llorando por la herida que ellos mismos causaron [2×1]”

Fake News, o: No puede haber tanta maldad, mi amor, no puede haber tanta maldad

Esto es un artículo que proviene del diario PERFIL… Parece que lo escribe un hijo de Fontevecchia… o, al menos, algún pariente suyo. Sangra por la herida que ellos mismos se causaron, el pobrecito. Ayer fue el día del Periodista en Argentina, por eso esta “reflexión” que más que reflexión parece un ataque…

 

 

Mis comentarios van en cursiva, como siempre.

“Aunque utilizar noticias falsas para manipular al público es una práctica milenaria, esta nueva iteración que llamamos fake news es mucho mas poderosa por su velocidad, potencia y bajo costo de producción. Las fake news son una especie de cáncer de la web que nacen como consecuencia de los modelos de negocios de Google y Facebook, en conjunto con la decadencia de los medios tradicionales de comunicación.”

Bueno, al menos reconocemos el problema. Acá no se hagan los tontos, que le han estando mintiendo duro y parejo al pueblo argentino durante los últimos 14 años. Y antes de eso también. Se volvió nauseabundo hace como diez, sin embargo.

“Para hacerle frente, entonces, lo que necesitamos son mejores medios profesionales que inspiren confianza y seriedad, que se ganen a la audiencia con coberturas corajudas y objetivas, aprovechando tanto la tecnología como las históricas técnicas periodísticas. Si no conseguimos valorar el trabajo periodístico en serio, logrando que tanto los lectores como las plataformas paguen por el buen contenido, entonces terminaremos por hacernos un daño a nosotros mismos, viviendo en una sociedad menos informada y por ende menos libre.”

¿Mejores medios? Si, la verdad es que tienen mucho para mejorar. Por ejemplo, los horrores de ortografía que tienen. Ya no lo pueden disimular. ¿Coberturas corajudas y objetivas? Mea culpa, mea culpa. No pueden ser corajudos ni objetivos por que se les termina el negocio. Si destaparan todas las ollas podridas del poder se les terminaría el curro muchachos. Así de sencillo. Ustedes también son parte del problema, judíos periodistas.

Podríamos definir fake news como información falsamente descriptiva que busca manipular a la audiencia sin importar su propósito. Por eso podemos decir que las fake news no son un invento de la era digital. Desde los faraones egipcios a los grandes populistas del siglo XX, todos abusaron de las audiencias engañándolas con falsedades.

Eso lo hacen ustedes también. Solo que mienten reportando lo que les conviene al judío de turno. ¿Por qué se quejan tanto? Desde Página/12 hasta La Nación, todos mienten según les conviene. Solo que el Página parece la gacetilla de una sinagoga, y La Nación es un poquito más disimulado. Hasta por ahí nomás. Siempre chupandole las medias al diabólico eje EE.UU/Israel. Los norteamericanos, nobleza obliga, son víctimas también. Mueren en guerras al pedo peleando por los judíos, mientras creen que están haciendo un bien.

Lo que cambió fue la plataforma. Hasta que se creó la web, el acceso a audiencias masivas estaba monopolizado por quienes concentraban el poder político o los dueños de diarios, radios y canales de TV. Internet permitió el acceso prácticamente ilimitado a la información y le dio a quien lo quisiera una plataforma para comunicarse. La llegada de las redes sociales multiplicó el alcance de los internautas exponencialmente, dinamitando ese control de la información que, en gran parte, era de los medios.

Buuuaaaaaaaa. “¡Ahora no puedo mentir tanto como antes!” Snif, snif, ahora somos muchos y la torta está cada vez más pequeña. Snif, snif. Libre mercado de información, ¿qué le dice?

Los mismos medios aportamos a nuestra propia destrucción. Leímos mal el partido, entonces salimos a captar esa audiencia aparentemente infinita que aportaba la web para intentar vender más publicidad. Primero regalamos el contenido y, cuando los ingresos comenzaron a caer—porque los lectores pasaban a las plataformas digitales—achicamos redacciones y bajamos la calidad de nuestros contenidos, entrando en un circulo vicioso que se repite hasta hoy.

Vicioso y viscoso también. Por eso se mantienen con pauta oficial. Siempre mintiendo para el que les paga más. Siempre tapando para sus jefecitos ustedes.

Noticias falsas, consecuencias verdaderas

Ontológicamente, equiparamos el valor de nuestros columnistas y periodistas estrellas con cualquier resultado de búsqueda de Google y con todos los posteos en Facebook, buscando sumar clicks. Mientras que para escribir en una publicación como el New York Times o Perfil uno tiene que tener ciertos pergaminos, la web acepta a todos, ya que el espacio es infinito. Google y Facebook, que logran captar a gran parte de esa audiencia global, generan ganancias multimillonarias con contenidos de otros mientras los diarios y revistas nos desangramos compitiendo entre nosotros, y con blogueros e influencers, por migajas.

Tranquilo. Acá hay un nazi hablando de vos. ¿Te molesta? Tengo como tres lectores que hablan en inglés, pero bueno. No se puede tener todo en la vida.

Es ahí donde el ecosistema digital controlado por Google y Facebook, y fomentado por los medios tradicionales, le abrió las puertas de lleno a las fake news. Ovidiu Drobota, un joven rumano de 24 años, es el fundador de Ending the Fed, una comunidad de Facebook que cuenta con mas de 350.000 seguidores que generó cuatro de las diez noticias falsas de mayor audiencia durante las elecciones presidenciales que consagraron a Donald Trump. Drobota factura aproximadamente US$10.000 por mes usando Google AdSense, la plataforma de venta de publicidad del gigante de Silicon Valley.

Tranquilo Fontevecchia. Vos debes ganar bien por tu apellido, nene. Sin embargo, los pasantes mal-pagos que les escriben los artículos pueden sentir celos de don Drobota.

Aunque dice ser seguidor de Trump, Drobota hizo ingeniería inversa y descubrió que escribiendo notas falsas a favor del candidato republicano lograba generar posteos de alto engagement (interacción) en Facebook. Esos usuarios, en su gran mayoría de EE.UU., llegaban a sus notas falsas a través de la red social para luego entrar en su sitio, donde Drobota monetizaba a CPMs (valores) varias veces más altos que los que generaría un lector rumano o argentino debido a su alto valor para los anunciantes.

Drobota no fue el único que se avivó. En Veles, Macedonia, el salario promedio es de US$350 por mes, pero existen mas de 100 sitios por-Trump generando fake news, donde los mejores pueden generar ingresos superiores a los de Drobota.

Y los que son todavía mejores pueden tener a una audiencia atontada por diez años. ¿No me crees? Mirá La Nación y Página/12, Clarín y Tiempo Argentino. TN y C5N. Son dos caras de la misma moneda, hermano. Unos hablan mal de Cristina Kirchner, los otros hablan mal de Mauricio Macri. Eso si, ninguno te cuenta que los dos son basura judía. Igual que el tercero en discordia, Sergio Massa. Todos son la misma basura judía.

Todo esto responde a los nuevos hábitos de lectura que surgieron a partir del consumo de noticias en formatos digitales y, especialmente, en celulares y smartphones. En EE.UU., hay estudios que muestran que un 59% de los posteos compartidos nunca se abren. En un gracioso experimento, una nota falsa titulada “La NASA confirma que la marijuana contiene ADN alienígena de otro sistema solar” generó más de 140.000 compartidos, mientras que el portal NPR publicó “¿Por qué no leen los norteamericanos?” como chiste (el contenido de la nota explicaba que era una nota falsa), generando cientos de comentarios de lectores enojados con sus compatriotas por no leer más.

 

El verdadero problema es que ni Google ni Facebook, y mucho menos los autores de estos blogs y sitios espurios, se hacen cargo de lo que consume la audiencia. Mientras que en Perfil tenemos responsabilidad legal por lo que escribimos, aparte de un pacto con nuestros lectores y anunciantes, en la web vale todo porque el anonimato es rey. Existen sitios como Snopes en EE.UU. y Chequeado en nuestro país que buscan limitar el impacto de las noticias falsas, pero el problema los excede. Y nosotros debemos preguntarnos si en serio queremos a Google y Facebook decidiendo algoritmicamente que tipo de contenido es confiable y está chequeado.

¿Decidiendo algoritmicamente? No te hagas más el tonto de lo que ya sos. Sabés bien que eso de “decidir algoritmicamente” es un cuento chino. Van a censurar lo que a ustedes, judíos y judaizantes, no les gusta que salga a la luz. Trump me hace acordar a Perón con eso de que ganó con todos los medios en contra. Trump no va a salvar a la raza blanca ni en pedo, pero el ataque que le hicieron fue (y sigue siendo) fuerte. Claro que estamos los que lo corremos por derecha también.

¿Qué podemos hacer? Como planteó Laura Zommer de Chequeado: educar e innovar. Tenemos que valorizar nuestros contenidos haciéndole entender a los lectores que es costoso hacer buen periodismo. La sociedad tiene que aprender a diferenciar el contenido profesional del trabajo de un bloguero. Y para eso los medios tienen que seguir haciendo periodismo de alto vuelo, utilizando todas las plataformas y las nuevas tecnologías para contar historias cada vez más atractivas para la audiencia.

Con los horrores de ortografía que tienen, olvídense de eso. ¿Laura Zommer? ¿Será judía esa?

A la vez, las plataformas tecnológicas como Google y Facebook tienen que aceptar que no pueden hacerse multibillonarios con nuestros contenidos a costo cero. Necesitamos regular los derechos digitales y exigirles que paguen, mientras mejoramos el ecosistema de publicidad digital para erradicar el fraude y la falta de transparencia. No tienen que importar los clicks sino el tiempo de permanencia del lector. Estos cambios ya se están gestando en Europa y nosotros no tenemos que quedarnos atrás. (Aquí hay dos casos puntuales donde Google y Facebook abusaron de los anunciantes, obviamente nunca devolvieron la plata).

¡Judíos peleándose con otros judíos por unos shekels! Que tierno. En la Edad Media, los judíos más ricos pagaban los impuestos de los más pobres, si estos no podían afrontarlos. Solo los gentiles pueden ser jodidos sin asco por los judíos de Jewgle y Faceberg, ustedes no.

Siempre existirán las fake news. Además de los vivos que se aprovechan de lectores inocentes para ganar unos mangos, también están los hackers, trolls, servicios de inteligencia, y todo tipo de actores que buscan manipularnos. La batalla la tenemos que dar los medios de comunicación, los anunciantes, las plataformas tecnológicas, y, más que nada, los usuarios de la web que cada vez más dependen de ella.

Siempre existirán. Sobre todo cuando los medios “responsables, objetivos, imparciales, que hacen de la verdad su lema”, son los que mienten más que nadie. ¿Vivos qué se aprovechan de lectores inocentes para ganarse un dinerillo? Ustedes se vienen aprovechando de la inocencia del pueblo argentino desde hace mucho también. Lo que les molesta es que perdieron el monopolio de eso.

FUENTE, (por que no me lo puedo robar impunemente).

La Galería de los Horrores — Algunos están muertos por dentro [NSFW] +18

Esto es una traducción de “Gallery of Horrors. Some people are dead inside”. El original se puede ver aquí.

Este es el post más asqueroso y repugnante que publicaré en este blog, hasta el momento.

Estás avisado. Si eres sensible, no hagas click en este link. Si estás adentro y sos sensible, fuera de aquí. No me hago responsable por, y no limitado a: vómitos, estómagos revueltos, dislocamientos de mandibula debido a caídas contra el piso, o de cualquier daño físico, mental, o psicologico resultante del visionado de este link. Leer más “La Galería de los Horrores — Algunos están muertos por dentro [NSFW] +18”

Holomierda, o el cuento de la buena pipa

20 razones por las cuales el holocausto judío es una gran pila de bosta.

“Si exponer la narrativa del Holocausto como propaganda política lo convierte a uno en un “negador del Holocausto”, todos los que ponemos la verdad antes que la política debemos llevar esta etiqueta como una medalla de honor”. Nicholas Kollerstrom.

 
Leer más “Holomierda, o el cuento de la buena pipa”